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jueves, 11 de abril de 2013

El día que el Maccabi venció a cuatro equipos NBA

 El 'NBA Europe Live Tour' es un evento que, desde 2006, nos acerca todos los veranos a Europa a equipos de la máxima competición norteamericana, para jugar partidos entre ellos o contra equipos europeos, principalmente de la Euroliga, aunque siempre bajo normas NBA.

 Si bien los equipos 'yankis', como es de esperar, siguen ganando la mayoría de estos partidos, no es menos cierto que las diferencias entre los equipos de ambos lados del charco se han estrechado significativamente.
 Desde que en su primera edición, el FC Barcelona venciese a los Philadelphia 76ers de Iverson y Webber, todos los años los equipos europeos nos proporcionan alguna que otra 'sorpresa'.
 Las victorias de CSKA a los Clippers ese mismo año, el Unicaja y el Real Madrid a Grizzlies y Raptors al año siguiente o del Barça ante los Dallas Mavericks este último verano son sólo algunas muestras de esto.

 Sin embargo, como bien sabemos, esto no siempre fue así. Durante casi 20 años de enfrentamientos NBA-FIBA, desde la creación del 'Open McDonald's' en 1987, a lo más que pudimos aspirar los europeos fue a poner a los americanos en apuros en unos pocos encuentros (quien no se acuerda del partido de la Jugoplastika contra los Nuggets, la prorroga de la Scavolini ante los Knicks o del arbitraje del final del partido entre el Juventut y los Lakers).

 Para los analistas estadounidenses, la historia de los enfrentamientos USA-Europa, y como único antecedente al desaparecido 'Open McDonald's', comienza en 1979, con un viaje que los Washington Bullets realizaron a China para jugar dos encuentros ante la selección nacional y un equipo de la liga local. De este modo, estos analistas procuran obviar cuidadosamente los hechos ocurridos anteriormente a aquella fecha.



 En realidad, el primer enfrentamiento entre equipos NBA y FIBA tuvo lugar el 8 de Septiembre de 1978 en el pabellón Yad Eliyahu (La mano de Elías) entre el Maccabi de Tel Aviv y, precisamente, los Washington Bullets, vigentes ganadores del anillo, que llegaban con sólo nueve jugadores pero con sus estrellas Wes Unseld, Elvin Hayes y Bob Dandridge.

 El Maccabi, que se había quedado ese año fuera de la final de la Copa de Europa, contaba con jugadores como Aulcie Perry, Jim Boatright o Motti Aroesti. Pero la gran estrella era el llamado 'rey de Israel', Miki Berkowitz.

 El pabellón registraba un lleno total para ver por primera vez a las estrellas americanas en el continente. 
 Los Bullets abrieron el partido con un parcial de 2-8 y dominaron el encuentro hasta mediada la primera mitad, cuando el equipo local reaccionó apoyado por un público volcado y consiguió ponerse por delante 24-22. Gracias al acierto de Berkowitz y Perry, los locales continuaron aumentando su ventaja hasta llegar al descanso con 9 puntos de ventaja (54-45).

 Tras el descanso, el juego al contragolpe del Maccabi siguió aumentando la ventaja y en el minuto 29 el marcador señalaba un 74-61. Pero los americanos, heridos en su orgullo, gracias a los puntos de Grevey, que acabó con 35, y los rebotes de Hayes, fueron recortando la diferencia hasta conseguir ponerse de nuevo por delante a falta de 5 minutos (84-85).

 En ese complicado momento para los locales, surgió la figura de su gran estrella Berkowitz para echarse el equipo a la espalda y poner a su equipo cinco puntos arriba (96-91) a falta de menos de un minuto.
 Los Bullets consiguieron maquillar el marcador hasta el 98-97 final, pero no pudieron evitar la primera derrota de un equipo NBA ante uno FIBA.

 El entrenador visitante, el legendario Dick Motta dijo tras el partido: "el Maccabi mereció ganar porque jugaron mejor que nosotros. No jugamos contra amateurs, sino contra profesionales como nosotros".

 Dos años más tarde, en Septiembre de 1980, la NBA decidió volver a enviar un equipo a Europa, esta vez una selección con algunos de los mejores jugadores de la liga, entre los que destacaban Julius 'Dr. J' Erving, Moses Malone, MVP de la liga ese año o Michael Ray Richardson. Y de nuevo eligieron la ciudad de Tel Aviv como destino.

 Pero esta vez el panorama pintaba peor para los macabeos, puesto que no contaban ni con Perry ni con Earl Williams, y Berkowitz estaba tocado físicamente y no podía jugar todo el partido. Ante estas condiciones y previendo la masacre, se decidió que en la primera parte, el Dr. J jugase con la camiseta del Maccabi en la primera mitad para igualar fuerzas y volviese al combinado NBA en la segunda.

 El partido fue un espectáculo y, gracias a la ayuda de Erving, quien anotó 20 puntos en la primera mitad para el Maccabi, y de su pivot Lassof, los israelitas llegaron a tener hasta 8 puntos de ventaja.
 En la segunda parte Erving volvió al combinado NBA, pero Berkowitz ya podía jugar para su equipo.

 El partido estuvo sumamente igualado en esa segunda mitad con continuos empates (60-60, 86-86, 104-104), hasta que la estrella israelí encadenó seis puntos seguidos para poner el 112-106 y aguantar el partido hasta el 114-112 final. El Maccabi liderado por Zimmerman con 26 puntos y, sobretodo, por Berkowitz con 20, jugando únicamente medio partido, habían vuelto a vencer a un equipo NBA.


 En Agosto de 1984, se planteó de nuevo un desafío, y de nuevo con la ciudad de Tel Aviv como sede, pero esta vez la NBA, herida en su orgullo, iba a preparar las cosas para que eso no volviese a pasar. Esta vez, en lugar de jugarse un solo partido, se preparó un torneo cuadrangular, con dos equipos de la ciudad local, el Maccabi y el Hapoel, los New Jersey Nets, que esa temporada habían dado la sorpresa en los playoffs al eliminar a los vigentes campeones, los 76ers, y finalmente los Phoenix Suns, que habían jugado las finales de conferencia ante Los Angeles Lakers.
 Así la competición americana se cubría las espaldas. Si un equipo tenía un mal día, el otro se encargaría de arreglarlo.

 El primer partido del torneo siguió el guión correcto y los Phoenix Suns se deshicieron sin problemas del Hapoel por 111-91, con siete jugadores de los Suns en dobles figuras.

 El segundo encuentro de la noche era el plato fuerte, el Maccabi se enfrentaba a los Nets en un ambiente ensordecedor. Y el encuentro comenzó bien para los israelitas, donde el pivot Kevin Magee, ante la ausencia de Dawkins y Buck Williams y, por supuesto, Berkowitz, conseguían poner 11 puntos arriba a su equipo (37-26). Pero la tercera falta de Magee cambió las cosas y los Nets remontaron hasta ponerse 4 arriba al descanso (51-55).

 Tras el descanso, Lee Johnson, americano del Maccabi, que en la primera parte no había estado acertado, lideró a su equipo en la segunda con 23 puntos en el segundo tiempo y 37 en total. En el minuto 30, el Maccabi se ponía por delante  77-75 y ya no cedería la ventaja hasta el final.



 Tras un descafeinado partido por el tercer puesto en el que los Nets se impusieron al Hapoel por 101-82 se disputaría la final entre el Maccabi de Tel Aviv y los Phoenix Suns de Larry Nance.

 Comenzó el partido y, tras una ventaja inicial de 13-19 para los Suns, los locales se hicieron totalmente con el control del partido. Un parcial de 11-0 ponía a los locales por delante. Y aunque los Suns consiguieron volver a ponerse por delante 38-39, el contraataque del Maccabi fue demasiado para los americanos y la ventaja de los locales se fue disparando hasta un 101-75 a seis minutos para el final.

 Los de Phoenix en ningun momento pudieron parar a Magee que terminó con 36 puntos, Johnson con 28 y Berkowitz con 20.

 El Maccabi de Tel Aviv vencía por cuarta vez a un equipo NBA en lo que ya no podía considerarse como una sorpresa.

 La fiesta incluyó un concurso de mates que ganó Larry Nance, vigente campeón de la NBA.

 Tras estos acontecimientos, la NBA decidió continuar estos enfrentamientos intercontinentales, pero si bien hasta ese momento se había jugado siempre con normas y arbitraje FIBA, a partir de entonces los enfrentamientos han tenido siempre normas y arbitraje NBA (con un árbitro europeo en el caso del NBA Europe Live Tour) tanto si se juega en Norteamérica como en Europa.

 Desde aquella fecha los equipos NBA tan solo sufrieron una derrota más (de la URSS a los Hawks) en los siguientes 21 años, cuando, precisamente el Maccabi de Tel Aviv se convirtió en el primer equipo europeo en ganar en suelo americano frente a los Raptors en Octubre de 2005.

 Berkowitz llegó a ser el segundo máximo anotador de la historia de la liga israelí con 8.465 puntos por detras de Dorom Jamchy, ademas de tener la mayor anotación en un partido de la liga con 42 puntos y la mayor anotación en un partido de su selección con 44.

martes, 30 de octubre de 2012

El día que Gallis quiso destronar a Meneghin

 Hablar de baloncesto en Europa en la década de los 70 era hacerlo de una ciudad de 96.000 habitantes llamada Varese. Durante esos años, su equipo, el Pallacanestro llegó a disputar diez finales consecutivas de la Copa de Europa ganando cinco de ellas.

 El equipo italiano contaba con hombres como Edoardo Rusconi, Bob Morse, Marino Zanatta o Aldo Ossola, pero por encima de todos ellos, contaba con el gran pivot del momento, Dino Meneghin, quien había sido el primer jugador de una liga europea en ser elegido en un Draft de la NBA (1970, Atlanta Hawks).

 En 1980, Meneghin contaba con 30 años. Había perdido las tres últimas finales de Copa de Europa disputadas (77, 78 y 79) y el último año ni tan siquiera se habían clasificado para disputarla.
 Ese verano, tras formar parte del combinado italiano que ganaba la plata en Seúl, decidía cambiar de aires fichando por el Olimpia de Milán, equipo donde jugaba hacía tres temporadas Mike D'antoni, llegado directamente de la NBA, pero que sin embargo no había logrado ningún título en ese periodo.

 En 1986, el Olimpia había ganado tres ligas y había llegado a una final de la Copa de Europa que había perdido ante el Pallacanestro Cantú (no confundir con el Pallacanestro Varese), ademas de una Copa Korac desde la llegada de Meneghin.

 El pivot contaba ya con 36 años y D'antoni con 35. A pesar de la todavía innegable calidad de los dos jugadores, todo hacía indicar que sus carreras tocaban a su fin y que la temporada, al menos en Europa, del Olimpia iba a ser dura.

 Para intentar evitar esto, la directiva contrató a uno de los grandes nombres de la NBA, Bob McAdoo, gran anotador en los 70 y una de las piezas del 'showtime' de los Lakers en los 80. Pero McAdoo llegaba con 35 años, lo que no hacía si no generar más dudas.

 El Olimpia de Milán había conseguido juntar un 'big three' genial, pero que entre los tres sumaban más de 100 años. Además, otros jugadores del equipo como Premier, Bargna o Gallinari eran fijos en la selección italiana.

 Dio comienzo la máxima competición europea y los primeros pasos del Olimpia solo incrementaron las dudas sobre el equipo ya que el primer partido disputado ante el débil Murray BC en Edimburgo, el equipo italiano no pudo pasar del empate a 83. En el partido de vuelta en Italia los de Milán vencieron cómodamente por 101-83 y pasaban a la segunda ronda.

 La segunda ronda era también a ida y vuelta y los seis equipos ganadores jugarían una liguilla de la que los dos primeros clasificados jugarían directamente la final.

 El rival en esta segunda fase iba a ser el Aris de Salónica. Un equipo en claro ascenso que había ganado la liga griega los dos últimos años pero que en Europa no acababa de despegar, sobretodo fuera de casa, donde bajaba mucho su nivel. Su mayor logro hasta ahora en Europa era llegar a semifinales de la Copa Korac en 1985.

 Sin embargo contaban con un muy buen equipo, que sería la base de la Grecia campeona de Europa el siguiente verano, con dos grandes estrellas como Panagiotis Giannakis y, sobretodo, Nikos Gallis, máximo anotador del mundial de España disputado ese verano con más de 33 puntos por partido.

 Por plantilla, historia y presupuesto, el gran favorito era el Olimpia de Milán, pero la inercia de ambos equipos parecía indicar lo contrario.

 El partido de ida había de disputarse en Grecia, en una de las pistas más difíciles de Europa debido a su ambiente infernal.

 El comienzo del partido fue una clara muestra de como iba a ser el resto del encuentro. Una falta en ataque de McAdoo era contestada con dos triples de Giannakis y Gallis.
 En un momento, el Aris se ponía con un 19-9 en el marcador, con 13 de los 19 puntos anotados por su pareja ganadora. Un triple y dos de las habituales penetraciones apoyándose en tablero de Gallis aumentaban la ventaja hasta 28-11.

 El Olimpia se veía desbordado mientras Gallis se hacía dueño y señor del partido. Con tres asistencias de la estrella griega al contraataque se llegaba al descanso con un rotundo 60-34 en el marcador. Gallis ya llevaba 22 puntos.

 La segunda parte no comenzó mejor para los italianos. Una asistencia y una canasta de Gallis ponían el 64-34 para empezar el periodo, y la diferencia siguió subiendo hasta llegar a una renta máxima de 36 puntos (81-45) tras un 2+1 sacado por Gallis a McAdoo y otros dos tiros libres posteriores .

 A partir de aquí, el equipo griego, contento con la diferencia, durmió el partido dejando pasar el tiempo con pases entre sus jugadores exteriores (Gallis-Doxakis primero y Gallis-Giannakis despues) sin apenas intención de lanzar hasta los últimos segundos de cada posesión. Esto unido a un McAdoo que asumió el ataque de su equipo en los últimos minutos, hizo que la diferencia se rebajase ligeramente hasta los 31 puntos finales (98-67).

  Nikos Gallis terminaba con 44 puntos y un partido casi perfecto tanto en ataque como en la dirección de su equipo.

 Las reacciones al partido no se hicieron esperar y todo el mundo empezaba a vislumbrar un claro cambio de ciclo en Europa. El ocaso de Meneghin, la decadencia de McAdoo y D'antoni o la ascensión de Gallis eran comentarios habituales. Parecía que era el momento claro para que el antiguo rey Meneghin dejase paso al nuevo, Gallis.

 Con este ambiente y tan solo una semana después, la serie viajaba a Milán. Dan Peterson, entrenador del Olimpia, habló con sus jugadores antes de comenzar el partido y les dijo: "Me gustaría ganar este partido aunque sea solo por un punto, y quiero simplemente salir y jugar 40 minutos, sin pensar en la diferencia de puntos". Y luego añadió: "Pero si vosotros vais a tratar de recuperar los 31 puntos, no tengáis prisa. Tened calma. Sólo tratad de recuperar un punto por minuto, así que no tratéis de hacerlo todo de una vez".

 Peterson sabía que tenía que parar a la pareja exterior del Aris, así que puso a Premier y D'antoni a defender a Gallis y Giannakis. Y dió resultado. El Olimpia, sin jugar un gran partido en ataque pero defendiendo bien, llegaba al descanso 14 arriba (44-30) y dejando a la estrella griega en malos porcentajes de tiro, acabando con un poco habitual 0 de 4 en triples.

 Se había recuperado mucha ventaja, pero aun se estaba lejos del milagro.
 En el segundo tiempo, con una defensa 1-3-1 asfixiante, rayando lo ilegal (el conocido karate-press italiano), el ataque griego se vio ahogado y la diferencia comenzó a hacerse cada vez mayor.

 A falta de cinco minutos, una canasta de Meneghin obraba el milagro y ponía al equipo de Milán con una ventaja de 32 puntos, o lo que es lo mismo, por delante en la eliminatoria.

 Empezaba un nuevo partido de cinco minutos donde se decidiría toda la eliminatoria. Un triple de Premier era contestado por otro de Giannakis y, a partir de aquí, la presión era tan grande en el pabellón, que ninguno de los dos equipos fue capaz de anotar ninguna canasta más hasta que, a falta de menos de un minuto, una muy discutible falta sobre Premier, le permitía anotar dos tiros libres que decidían la eliminatoria.

 El Aris tuvo un ultimo intento de igualar la eliminatoria pero falló el triple. El partido acababa con un D'antoni corriendo por la pista para consumir el tiempo, emulando la histórica imagen de Cousy con los Celtics. El milagro se había obrado. 83-49 y el Olimpia se clasificaba para la liguilla de semifinales.

 Bob McAdoo admitió: "Ese fue el único partido en mi carrera que no pensaba en anotar puntos. Solo pensaba en defender, taponar y coger rebotes. Ese partido fue, de largo, el más intenso de mi carrera". El propio Peterson declaró estar tan en shock que apenas pudo levantarse del banquillo al finalizar el encuentro. "Fue, sin duda, el partido más emocional que he dirigido".

 Finalmente, la corona no solo no cambió todavía de manos, si no que la eliminatoria dio alas al equipo italiano hasta el punto de acabar alzándose con el trofeo venciendo en la final al Maccabi de Tel Aviv  71-69. Al año siguiente, primero con formato de 'Final Four' también se proclamarían campeones, venciendo de nuevo al Maccabi en la final.

 Meneghin seguiría jugando hasta los 45 años, llegando incluso a enfrentarse a su propio hijo.
 12 ligas, 6 copas, 1 Copa Korac, 2 Recopas y 7 Copas de Europa. Plata en los JJ.OO. de Moscú y oro en el Eurobasket del 83. En 1991 fue elegido mejor jugador europeo de la historia. En 2003 se convirtió en el segundo italiano en ingresar en el 'Basketball Hall of fame' y en 2010 se anunció su entrada en el 'FIBA Hall of fame'.

 Nikos Gallis por su parte, llegaría a tres Final Four de la Copa de Europa consecutivas y se retiraría con 8 ligas griegas y como máximo anotador de la liga griega en 11 ocasiones, del Eurobasket en 4 y del mundial en 1986.


viernes, 28 de septiembre de 2012

El día que la NBA visitó España

 A mediados de los años 50 el baloncesto español había evolucionado desde que el padre Eusebio Millán lo introdujo en España más de 30 años atrás.

 En 1955, en los II Juegos Mediterráneos disputados en Barcelona, la selección española lograba alzarse con el oro por primera vez al vencer a Egipto en la final por 61-55.
 El baloncesto español comenzaba a despegar y nombres como los de Eduardo Kucharski, Joaquin Hernandez o Jordi Bonareu comenzaban a recibir el calificativo de grandes estrellas de nuestro baloncesto.

 Mientras, al otro lado del charco, la liga profesional americana llevaba casi diez años en marcha y los Syracuse Nationals vencían a los Fort Wayne Pistons por 4-3.

 Ese mismo verano, el Departamento de Estado de los Estados Unidos realizó una gira por Europa y norte de África, entre cuyos actos estaba la promoción de su baloncesto profesional. Dicha gira transcurriría por países como Islandia, Austria, Irán, Egipto o Italia y, gracias a los movimientos realizados por el gran Raimundo Saporta, los Nationals (actuales Philadelphia 76ers) jugarían dos partidos en Barcelona y otros dos en Madrid (ciudades que concentraban la práctica totalidad del baloncesto en nuestro país).

 En Mayo de 1956, el equipo de Syracusa, con su estrella Dolph Schayes a la cabeza, aterrizaba en Barcelona tras los encuentros disputados ante la República Checa en Praga y selecciones de las ciudades de Viena, Beirut, Roma, Milán o Stuttgart.

 En España poco se sabía del lejano baloncesto norteamericano, aparte de vagas referencias o de las visitas de los Globetrotters o la participación de un combinado americano compuesto por soldados destinados en la base inglesa de Lakenheath en el primer torneo de navidad del Real Madrid organizado por el propio Saporta.



 Los días previos a los partidos, la delegación americana no dejó de promocionarse con pequeños campus de actividades o con ruedas de prensa para explicar en detalle el sistema de baloncesto americano (las reglas distintas, el drafteo de jugadores universitarios, etc.).
 Incluso se proyectaron unos vídeos del juego de los Nationals para jugadores, equipo técnico y periodistas.

 Un periodista del 'El Mundo Deportivo' escribía: "La película, inútil decirlo, nos supo a poco. En parte, por la brevedad del documental. Y en parte, también, por la misma excelsa calidad de lo que sobre la pantalla se habla proyectado. Admirando a estos fabulosos gigantes nos fué posible comprobar que todo lo mucho y bueno que del «Nats» se nos ha referido queda necesariamente pálido ante la realidad. Es, sin duda, algo para verlo más que para contarlo". Y seguía: "Tras la proyección (bisada
repetidas veces, como si se nos hubiera querido convencer de que todo «aquello» era real) el convencimiento de que el «Syracuse» ha alcanzado, en baloncesto, las inasequibles cotas de la perfección, privaba, con absoluta unanimidad, entre los afortunados asistentes a este avance de la actuación de los sensacionales campeones del mundo".

 Lo que más sorprendía a los españoles era el tremendo ritmo al que se jugaba, la facilidad de anotación y el gran movimiento del banquillo.

 Con todo esto y ante la reciente victoria de los americanos sobre la selección checoslovaca, subcampeona de Europa y gran potencia junto a Rusia y Hungría, por 96-53, todo el mundo se daba por satisfecho si los españoles se entregaban al máximo, el resultado no era mucho más abrumador que el de los checos y podíamos disfrutar al máximo con los 'Nats'.

 Durante toda la gira, los partidos se disputarían con una mezcla de los dos tipos de reglas, esto es: la primera parte constaría de dos cuartos de 12 minutos jugados con balón de plástico; la segunda serían 20 minutos seguidos jugados con balón de cuero.

 Llegó el lunes 14 y los Syracuse Nationals se enfrentaban en el Palacio Municipal de Deportes de Barcelona a una selección catalana liderada por Kucharski y Bonareu.


 Al comienzo del partido, los españoles se permitieron el 'lujo' de dominar a los 'Nats' por 14-12 e incluso llegar al final del primer cuarto empatados a 25. Pero rápidamente los jugadores españoles se dieron cuenta que los americanos no habían estado jugando a su mejor nivel precisamente.

 En el segundo cuarto, los de Syracusa apretaron tanto en defensa como en ataque y al descanso ya vencían por 64-27.

 La gente en la grada enloquecía con el espectáculo de los americanos que acabarían venciendo por 105-65.

 Hay que decir que los jugadores de los Nationals llegaron a la gira con la clara intención de dar espectáculo y mostrar un baloncesto diferente al que aquí se conocía, y nunca de humillar a sus rivales, ganando todos los partidos con marcadores cercanos a los 100 puntos cuando, de haber querido, podían haberse disparado.

 Los elogios en los periódicos no se hicieron esperar: "La actuación del «Syracuse» constituyó algo sencillamente maravilloso. Vimos un equipo sensacional, de increíble capacidad. Unos jugadores que, para definirlos, habría de inventar nuevos adjetivos de encomio. Vimos, en fin, el mejor baloncesto del mundo. Ese baloncesto que solo puede producir Norteamérica".

 José Luis Martinez, integrante de la selección catalana, recordaba: "Con ellos jugaba unpelirrojo, Kerr, que medía 2.15, que dominó como quiso los rebotes. Tenían también un base, King, éste de baja estatura, pero de una técnica individual sensacional. Todos, en fin, blancos en su mayoría, eran jugadores de fantástica calidad. El entrenador americano fue haciendo relevos en todo el encuentro, lo que para nosotros, que, con un cinco fijo, no se hacían cambios más que en casos de extremada necesidad,fue todo un descubrimiento".

 Por parte española, destacó la dirección de Kucharski y la anotación de Alfonso Martinez con 17 puntos. Sin embargo, la estrella del equipo, Bonareu, apenas pudo brillar por la falta de entreno debido a que estaba cumpliendo el sevicio militar.

 Bonareu es uno de los mejores tiradores de toda la historia del baloncesto español, con un porcentaje de acierto del 90% en las competiciones nacionales y un anotador compulsivo. Ante su mala actuación, apostó que en el próximo partido anotaría al menos 25 puntos al equipo americano.

 Al día siguiente, los 'Nats' volvían a jugar, esta vez ante un combinado nacional, compuesto por los mismos jugadores que el combinado catalán, con las incorporaciones de Díaz Miguel y Joaquin Hernández.

  Los jugadores de Syracusa volvieron a desplegar su espectacular juego y su facilidad anotadora (según las crónicas, Kerr anotó dos ganchos 'de auténtica antología'). Al descanso vencían 28-51.

 Sin embargo, una gran segunda parte de los españoles, liderados por Bonareu, que ganaría la apuesta al anotar 28 puntos, dejaba el marcador final en 95-65, lo que quería decir que el parcial de la segunda parte era de 37-44. Sólo siete puntos abajo, lo que se tomo por una gran victoria en el bando español.

 Al finalizar el partido, ante el gran éxito y con el pabellón a reventar, por megafonía se anunciaba un nuevo encuentro en Barcelona, que en principio no estaba previsto, tras la gira por Madrid, lo que causó un tremendo júbilo entre la afición.

 Los Syracuse Nationals se desplazaron hasta la capital, donde el jueves jugaban contra una selección de Castilla.

 Antes del partido los espectadores del Frontón Fiesta Alegre (no confundor con Vistalegre) pudieron disfrutar de una victoria por 121-28 de los juveniles del Real Madrid entrenados por Pedro Ferrandiz.

 Una buena actuación de Schayes y King lideró la victoria visitante por 61-86. Esta vez los americanos no se emplearon muy a fondo y en la segunda parte de nuevo, y debido también al cambio al balón europeo, el partido estuvo relativamente igualado, ya que al descanso el resultado era de 29-48.
 Entre los castellanos destacó su mejor jugador, Joaquin Hernández, quien todo el mundo coincidía en que este partido le iba a venir muy bien ya que era como una esponja para el baloncesto, 'capaz de asimilar todo lo bueno que ve'.

 Esa misma noche, y siguiendo con los actos de la gira, los jugadores americanos dieron unas clases prácticas a chavales en el Colegio Ateneo y los embajadores americanos en España (Mr. Lodge y señora) ofrecieron una recepción para jugadores y técnicos americanos y españoles.

 Al día siguiente un nuevo enfrentamiento, esta vez ante un combinado español. Pero esta vez decidieron introducir variantes para mejorar el espectaculo. Con el fin de que lo jugadores americanos pudiesen esforzarse a tope y así mejorar el espectáculo, decidieron jugar con un handicap de 40 puntos, sumando 20 puntos al marcador español al comienzo de cada periodo.

 Esta vez, los americanos no tenían porqué contenerse, y se emplearon a fondo desde el principio, tanto en ataque como en defensa. Sin embargo, las nuevas reglas, unidas a una genial actuación de Hernandez en el primer cuarto, hicieron que el partido se mantuviese bastante igualado.

 El jugador español estuvo a la altura de sus adversarios controlando el juego y moviendo a sus compañeros, que, por desgracia, no estaban a su mismo nivel y las diferencias se fueron reduciendo. Al final del primer cuarto la ventaja ya era sólo de cinco puntos (36-31) y, tras el empate a 41, los 'Nats' tomaron ventaja. Al descanso el marcador era 41-51, lo que quería decir que, a pesar de la impresión que tenía todo el mundo de que se estaba jugando un gran encuentro, la diferencia real al descanso era de 30 puntos.

 Al comenzar la segunda parte y tras sumar los pertinentes 20 puntos, ahora España ganaba 61-51, pero tras un gran comienzo que obligó incluso a pedir un tiempo muerto al entrenador visitante (algo casi impensable), el cansancio de Hernández comenzó a notarse y los Nationals se escaparon definitivamente hasta el 91-100 final, que correspondía a un 51-100 real.

 Al día siguiente, el diario 'ABC' titulaba: "Los jugadores del Syracuse ofrecieron anoche la más perfecta exhibición de baloncesto que en Madrid se ha presenciado".

 Aun quedaba un partido por disfrutar. De vuelta en Barcelona y de nuevo contra una selección catalana, pero esta vez con la nueva modificación de los 40 puntos de ventaja.

 De nuevo esto hizo que los Nationals se empleasen a fondo para regocijo de la grada y, a los 3 minutos del segundo cuarto, ya habían neutralizado la ventaja inicial de 20-0. Cuando la pistola (sí, la pistola) señaló el descanso, el marcador ya era de 48-61.

 En la reanudación se sumaron los 20 puntos a los locales, poniendo el 68-61, que sólo tardarían 6 minutos en neutralizar (74-75).
 En su último partido en España los Nationals estaban forzando su juego más que nunca ante una grada que se debatía entre la fascinación y la incredulidad.

 El encuentro se cerró con un 98-111 (que en realidad era un 58-111). Schayes acabó con 21 puntos y 14 rebotes como el jugador más destacado.

 La actuación de los americanos fue inolvidable, dando una lección de cómo jugar al baloncesto. Al terminar el encuentro, el Palacio de los Deportes les dedicó una atronadora y prolongada ovación con la que quisieron demostrar a estos fenomenales jugadores la simpatía y admiración que con sus inolvidables exhibiciones se habían granjeado.

domingo, 26 de agosto de 2012

El día que el Estrella Roja ganó el título más épico

 Para aquellos que crean en el destino y en que, si un equipo está predestinado a ganar un título a pesar de todas las circunstancias adversas que se le puedan presentar, le va a ganar, el trofeo de Copa de Serbia y Montenegro, rebautizado como Copa Radivoj Korac, que logró el Estrella Roja a finales de 2003 es el ejemplo perfecto.

 A finales de los 90, el histórico Estrella Roja de Belgrado se vio inmerso en una gran crisis económica. Por ello, a comienzos de 2002, se decide cambiar completamente la gestión del club.
 Personalidades del mundo político y empresarial cercanas al Partido Demócrata acceden a puestos clave del club. Ese verano comienza un proyecto llamado 'evropska Zvezda' (Estrella Roja europeo), ideado para, poco a poco, volver a llevar al club la gloria pasada.

 Con este fin, se contrata al técnico esloveno Zmago Sagadin del Olimpia de Ljubljana, que se convierte en la pieza esencial en el nuevo proyecto. A pesar de que el primer año no ejerciese el puesto de entrenador (sería Aleksandar Trifunovic), sería él quien tomase todas las decisiones importantes como director deportivo.
 Bajo su dirección, el club entraba en la Liga Adriática a comienzos de la temporada 2002-2003. En agosto de 2003 asumía también el puesto de entrenador.

 Sagadin consiguió montar un equipo muy joven pero competitivo, con los locales Jeretin y Dozet como jugadores más veteranos con 25 y 24 años. Además se hicieron con los servicios del americano Norman Richardson y de un Igor Rakocevic que llegaba como estrella tras un mal año en los Minnesota Timberwolves.

 Con todo esto, el Estrella Roja lograba clasificarse para la Copa de su país, que se disputaba en ciudad de Novi Rad y que reunía a los ocho mejores equipos de la Liga Regular.
 El equipo de Belgrado llegaba como líder de la Liga Adriática pero con un discreto papel en la ULEB Cup.

 El primer rival al que se enfrentarían en cuartos de final era el eterno rival, el Partizan. Un duelo de máxima rivalidad para empezar la competición.

 El partido no les fue favorable en ningún momento y el Partizan conseguía mantenerse por delante durante todo el encuentro. El Estrella Roja conseguía mantenerse en partido a duras penas gracias a los puntos de Rakocevic y a irse cargando de personales.

 A falta de 2:40 para el final, el Partizan ganaba por 85-78. Sin embargo, una gran remontada de la mano de 'Rako' conseguía empatar el partido y mandarlo a la prórroga.
 En el tiempo extra, el Estrella Roja llegaba lanzado pero con muchos jugadores eliminados por faltas, pero los jóvenes del equipo tomaban el mando para mantener al equipo por delante.

 Cuando se entraba en el último minuto, el Estrella Roja iba por delante 98-95, pero seguían perdiendo jugadores por faltas. Rakocevic, con 29 puntos y 9 asistencias, se iba al banquillo y el joven Nesovic, que apenas había jugado esa temporada, salia a pista.

 Las faltas seguían cayendo hasta que ya no quedaron suplentes en el banquillo para saltar a la cancha.
 Cuando Vitkovac resultó eliminado, a Sagadin sólo le quedó la opción de sacar al lesionado Jeretin.
 Pero cuando parecía que no podía ir peor, un nuevo jugador, Dragojlovic, caía eliminado, por lo que tendrían que acabar el partido con cuatro jugadores, uno de ellos lesionado. Por suerte, ya no quedaba apenas tiempo y el Estrella Roja ganaba por 103-97. Al final, 105-99.

 Rakocevic recordaba aquel partido: "Me salió un gran partido, era un encuentro importante y sabía que tenía que asumir la responsabilidad". Calificaba la victoria como "increíble. Era un partido muy caliente y tuvimos un poco de suerte".

 En semifinales esperaba el equipo anfitrión, la Vojvodina de Gurovic.

 El equipo de Belgrado era teóricamente superior, pero no realizó un buen partido, por lo que tuvo que apelar de nuevo a la épica.
 Jeretin, aun lesionado, no pudo jugar el partido y, comenzando el último cuarto, Dozet y Rakocevic cayeron lesionados. El primero abandonó el partido, pero la gran estrella decidió continuar a pesar de la lesión. "Me torcí el tobillo a poco del final. No dolía demasiado, por lo que seguí jugando y anoté dos triples".

 El equipo local ganaba a falta de pocos segundos, cuando apareció la figura de Rakocevic para anotar uno de esos triples. "Perdíamos por dos puntos a falta de 16 segundos, cogí el balón, hice un dribling y tiré desde siete metros; me hicieron falta pero no lo pitaron y pensé que el balón no entraría, pero sí lo hizo”.

 A falta de pocos segundos, el Estrella Roja había conseguido ponerse por delante, pero aun no se había acabado la épica, ya que se complicaban la vida con una falta sobre Gurovic que daba a los locales dos tiros libres para llevarse el partido. Pero la presión pudo con el jugador que falló uno de los lanzamientos y el partido se fue a la prórroga en la que cuatro jóvenes acompañando al americano Richardson se llevaron el partido sin grandes apuros.

 El Estrella Roja estaba en la final, pero había perdido a su estrella. "Me di cuenta de que lo del tobillo era serio, cada vez dolía más y apenas podía andar por lo que tuve que irme al hospital”.

 En la final esperaba el Reflex, ex Zeleznik, que llegaba como favorito, especialmente tras las bajas de Dozet y Rakocevic, aunque, al menos, el Estrella Roja recuperaba a Jeretin.

 El Reflex dominó durante todo el encuentro, con rentas cercanas a los 20 puntos. A falta de 1:45 para el final del partido la diferencia era de 11 puntos (75-64), y hasta entrar en el último minuto tan solo una canasta de Radivojevic cambió el marcador (75-66).
 Un minuto para el final y el Estrella Roja nueve puntos abajo. Tocaba volver a tirar de la épica.

 Los jugadores del Reflex estaban más preocupados de dejar pasar el tiempo que de intentar anotar. Así, acabando su posesión, Popovic pierde el balón y los de Belgrado salen rápidamente a la contra que acaba con un triple de Radivojevic (75-69).
 En el saque de fondo el Reflex pierde el balón y Bogdanovic lanza un triple rápido. Falla y el balón sale, pero el Etrella Roja mantiene la posesión. En el saque de fondo Jeretin vuelve a anotar de tres (75-72).

 Con el parcial de 8-0 el marcador se aprieta y la presión se nota. El siguiente ataque del Reflex es rápido y alocado. Fallan pero consiguen mantener la posesión en saque de banda. Tras un tiempo muerto, salen con la intención de agotar la posesión que acaban con un arriesgado triple que fallan.
 Richardson se lleva el rebote y los de Sagadin salen rápidamente. El balón llega a Radivojevic que lanza un triple que falla, pero el rebote le vuelve a llegar y, en carrera, lanza de nuevo un triple que, esta vez si, empata el partido a 75 a falta de cuatro segundos.

 El Reflex tiene tiempo para un triple forzado de Askrabic, pero no puede evitar que el partido se vaya a la prórroga.

 El Estrella Roja volvía a conseguir, por tercer partido consecutivo, remontar hasta forzar el tiempo extra. Era algo increíble.

 En la prórroga, con la moral por las nubes y con una dirección perfecta de Jeretin, el Estrella Roja consigue hacer una pequeña brecha de 4-5 puntos. El Reflex parece que sólo es capaz de anotar a base de tiros libres, pero les vale para mantenerse en partido.

 A falta de un par de minutos, el partido se convierte en una sucesión de tiros libres por parte de ambos equipos. Pero, al igual que siempre que fueron por detrás en el marcador durante el torneo, nunca se rindieron, cada vez que pudieron matar el partido, tampoco lo hicieron y, a falta de 10 segundos y con dos puntos arriba en el marcador, Jeretin comete falta en ataque al intentar librarse de un defensor.

 Era la quinta falta del jugador que se resistía a abandonar el campo, llevándose las manos a la cabeza, sabiendo que, al igual que en semifinales, habían dado vida a un rival que estaba muerto.

 Pero, igual que en semifinales y en cuartos de final, la suerte estaba de su lado, y un mal ataque final del conjunto del Reflex acabó con un triple forzado desde la esquina de Stefanovic que fallaba, dando así el título en bandeja al Estrella Roja por 89-91.

 Había sido el guión más complicado posible para conseguir el título, pero lo habían conseguido. “Teníamos varias bajas y perdíamos claramente, pero nunca dejamos de luchar y conseguir remontar, forzar la prórroga y ganar… fue increíble” recordaba Rakocevic.

 Jeretin, con 27 puntos, 7 de ellos en la prórroga, se llevó el MVP del torneo, a pesar de haber jugado únicamente la final, trofeo que ofreció a su compañero Rakocevic. “’Es tuyo, eres el héroe, tómalo’, me decía, tiene un enorme corazón, pero el héroe fue él y el trofeo suyo”.

 Así, tras tres partidos inolvidables, el Estrella Roja de Belgrado se hacía con la Copa Radivoj Korac tras 28 años de sequía, y lo hacía de la forma más épica posible.




lunes, 2 de julio de 2012

El día del escándalo de Atenas y la venganza de Stombergas

 Desde 1957, la máxima competición a nivel de clubes en Europa fue la Copa de Europa. Sin embargo, en el año 2000, esto iba a cambiar completamente.

 Los grandes clubes del continente, liderados por españoles, italianos y griegos, se agruparon en la Unión de Ligas Europeas de Baloncesto (ULEB) y se escindieron de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), buscando crear una competición que les proporcionase unos mayores beneficios económicos.

 Ante la falta de acuerdo entre FIBA y ULEB, la antigua Copa de Europa desapareció y en su lugar nacieron dos competiciones paralelas: la sucesora oficial, Supraliga, con los equipos israelíes, rusos y de Europa del Este; y la escindida y nueva Euroliga, con los españoles, italianos, franceses y griegos (a excepción del Panathinaikos).

 Dos equipos dominaron la competición en la recién nacida Euroliga: la Kinder de Bolonia de Ginobili, y el TAU Cerámica de Vitoria, que había reunido una plantilla increíble con gente como Luis Scola, Elmer Bennett, Víctor Alexander, Fabrizio Oberto o Saulius Stombergas.

 Casualmente los dos equipos coincidieron en la fase de grupos, pasando los italianos como primeros y los vitorianos como terceros, con el AEK de Atenas colándose como segundos de grupo.

 No fue una fase de grupos brillante del equipo español, acabando con 6 victorias y 4 derrotas. Sin embargo, cuando llegó la fase del K.O. comenzaron a desplegar todo su potencial, plantándose en semifinales sin perder un solo partido.
 Con eliminatorias al mejor de tres encuentros, se deshicieron con facilidad de Peristeri en octavos y del poderoso Olympiacos en cuartos.

 En semifinales les esperaba el AEK de Atenas, con quien ya se había enfrentado en la fase de grupos con un balance de una victoria para equipo. Por tanto, se preveía una eliminatoria igualada.


  El primer partido se celebró en el pabellón OAKA de Atenas y comenzó muy favorable para los locales que, poco antes del descanso, se situaban 9 puntos arriba.
 Pero en la segunda parte los vitorianos reaccionaron y, jugando con dos bases (Bennett y Corchiani), consiguieron igualar el partido hasta llegar empatados a 65 a la última jugada. Corchiani intentó un triple para ganar, pero falló y el partido se fue a la prórroga.

 En el tiempo extra el partido continuó apretado y, a falta de 40 segundos, con un triple del propio Corchiani, el TAU se ponía por delante 72-74. Un tiro libre de Dikoudis para los locales ponía el 73-74. Entonces llegó la jugada final.

 El AEK sube el balón, Kakiouzis lanza desde la bombilla a 3 segundos del final y falla. Cogen el rebote de ataque, salen al triple y lanza Betts casi sobre la bocina y también falla. El balón le cae a Dikoudis con el tiempo ya cumplido pero lanza y anota después de casi tres segundos de la finalización... y el arbitro da la canasta por válida!!!!

 En una decisión completamente ilógica, el colegiado croata Danko Radic, incluso tras acudir a la mesa de anotadores por las protestas del TAU, da por válida la canasta, concediendo así la victoria al equipo local por 75-74 y el primer punto de la eliminatoria.

 Tras la decisión, una batalla campal se montó en torno al comisario del encuentro. La gente comenzó a saltar a la pista y a lanzar objetos. Los jugadores griegos comenzaron a empujar a los españoles e incluso Sergi Vidal fue amenazado con una silla. Por desgracia, algo a lo que estamos acostumbrados que ocurra en las canchas griegas. El arbitro Radic acusó a Elmer Bennett de haberle golpeado. Los jugadores del TAU tuvieron que irse corriendo al vestuario.

 Los vitorianos firmaron el acta bajo protesta y presentaron una queja formal ante la ULEB.

 Tras el partido, Dusko Ivanovic declaró que se trataba de "el mayor escándalo de la historia del baloncesto. Todos han visto quién es el ganador. Después del partido he felicitado a mis jugadores porque ellos han sido los ganadores. El partido lo ha ganado el Tau, no el AEK. Nos han robado el partido y nos han quitado la
oportunidad de anotarnos un triunfo muy importante y dar un salto hacia la final".

 El presidente Querejeta ponía en duda a la nueva competición: "Esperemos que la impugnación ponga las cosas en su sitio y el vencedor sea el que de verdad ha sido. En caso de no prosperar, nos haría dudar de mucho de la Euroliga. Trabajábamos por una competición en la que uno de los objetivos era que esto no ocurriera".

 Así, a la espera de la resolución del juez portugués Xose Manuel Meirim, se jugó el segundo partido de la serie, con la victoria del TAU en el OAKA por 67-70.

 Tras el partido, se dio a conocer la resolución. El partido se repetiría en Atenas.
 La decisión no gustó a ninguna de las dos partes. Los vitorianos tachaban la decisión de chapucera y alegaba que debería jugarse a puerta cerrada. Los griegos pedían la expulsión del TAU por antideportivos, al haber llamado su presidente 'sinvergüenza' al arbitro.

 El día 4 de abril los dos equipos se dieron cita por tercera vez en el OAKA. Pero esta vez había alguien decidido a que las cosas no sucediesen del mismo modo. Saulius Stombergas estaba enchufado.

 El partido comenzó bien para el TAU. A pesar de que Oberto se iba al banco con dos faltas a los 4 minutos, los vitorianos conseguían dejar al AEK sin anotar durante los primeros 6 minutos. Y mientras, Stombergas comenzaba su particular show anotando su primera canasta. Un triple.

  Los griegos sólo conseguían anotar a base de tiros libres, y dos nuevas canastas de Stombergas, una de ellas otro triple, colocaban un parcial de 4-15 para abrir el partido. Betts anotaba la primera canasta en juego del AEK y el lituano respondía con su tercer triple.
 Kutluay tenía que abandonar el partido por una lesión en el tobillo y la ventaja se ampliaba hasta un 8-21 a 30 segundos del final del primer cuarto. Sin embargo, un mal final de cuarto del TAU y una técnica de Ivanovic dejaban un 14-23 al final del mismo.

 Stombergas había anotado únicamente 6 puntos en los dos primeros partidos y ya llevaba 12 puntos esa noche.



 En el segundo cuarto, el equipo local salió con la intención de recortar distancias, pero en cuanto recortaban hasta el 18-25, Stombergas los castigaba con un nuevo triple. Y anotaba dos más en los siguientes tres minutos para liderar un parcial de 8-17.
 Al descanso el marcador señalaba un 34-46 y Stombergas contaba ya 21 puntos y 6 triples sin fallo.

 En la reanudación, hasta dos veces consiguió el AEK acercarse en el marcador (42-49 y 52-57 en el min.27), pero sendos triples del lituano del TAU enfriaban a los griegos.

 Al finalizar el tercer cuarto Stombergas tocaba el cielo con 9 triples sin fallo y 39 puntos anotados. El marcador era de 55-69.

 En el último cuarto, Saulius cedió el protagonismo a un Alexander que, con 18 puntos y 13 rebotes al final del partido, y Elmer Bennett con 13 asistencias, controlaron el último cuarto dejando al AEK sin anotar durante los primeros 5 minutos y acabando el partido con un parcial de 2-12.

 El TAU se llevaba el segundo punto de la serie con una victoria por 25 puntos (65-90) y se colocaba 2-0.

 Stombergas acababa con 39 puntos, con 9 de 9 en triples y 4 de 4 en tiros de 2, fallando únicamente uno de sus 5 tiros libres y personificando una dulce venganza tras una de las situaciones más injustas que se recuerdan en el baloncesto europeo.

 El AEK de Atenas al firmar el acta puso una queja para que se repitiese el partido, alegando que se había jugado con árbitros diferentes a los del primer partido, y que debería repetirse calcando todos los aspectos del primer partido. La demanda no prosperó.

 El TAU vencería el tercer partido en Vitoria, acabando la serie con un 3-0 y plantándose invictos en la final de la Euroliga, donde forzarían el quinto y definitivo partido, en el que perderían ante la Kinder de Ginobili, Jaric, Rigaudeau, Abbio, etc.


martes, 8 de mayo de 2012

El día que Petrovic perdió una final que ya había ganado

 En 1965 se creó en la extinta Yugoslavia la competición nacional de baloncesto, la 'Prva Liga', conformada por doce equipos que se enfrentaban entre sí en dos vueltas.
 Ningún equipo consiguió dominar la liga en los primeros años, sucediéndose hasta siete campeones durante los años 70, liderados por las distintas estrellas de la selección 'plavi'. El Zadar de Cosic, la Jugoplastika de Jerkov, el Partizan de Kikanovic y Dalipagic, el Estrella Roja de Slavnic, el Bosna de Delibasic...

 En 1982 se introdujo en la liga el sistema de playoff y la Cibona de Zagreb de Cosic se impuso al Partizan de Belgrado de Dalipagic y Slavnic, consiguiendo así su primera 'Prva Liga'.

 Al año siguiente, las grandes estrellas de la liga y la selección emigraron, la mayoría a la liga italiana, menos Delibasic que acabó en el Real Madrid. Pero una nueva generación, liderada por un joven de 18 años, llamado Drazen Petrovic, llegaba empujando fuerte.

 El Sibenka de Sibenik, a pesar de no partir como favoritos (pese a haber llegado a la final de la Korac el año anterior, perdiendo ante el Limoges), se proclamó campeón de la temporada regular, entrenados por Vlado Djurovic y liderados por el propio Petrovic. Pasaron de no llegar al 50% de victorias el año anterior a una marca de 16-6.
 Tras ellos, y a una sola victoria de distancia, Partizan y Bosna empataban en la segunda posición.
 Dusko Ivanovic, del Buducnost, acababa como máximo anotador de la competición con 26'1 ppp.

 El equipo de Sibenik tuvo que sufrir en los playoffs, llegando al último partido tanto en la serie de cuartos de final frente a la Jugoplastika como en semifinales frente al Estrella Roja.


 En la final les esperaba el Bosna de Sarajevo, quienes se habían desecho del Zadar en cuartos y del Partizan en semifinales.
 El Bosna contaba con Svetislav Pesic, en su primer año como entrenador, en el banquillo, y, en la cancha, el mismo bloque que se había proclamado campeón de Europa cuatro años antes, a excepción de Mirza Delibasic.

 En la gran final, cada equipo logró la victoria en el primer partido en su cancha, por lo que todo se decidiría en un partido final en el pabellón Baldekino de Sibenka. Iba a ser la final más recordada y polémica de la historia de la 'Prva Liga'.

 El partido comenzó muy favorable para el equipo de Sarajevo, llegando a ganar hasta por 19 puntos, pero  Petrovic, a pesar de su juventud, no iba a permitir una derrota tan fácil sin luchar.
 Poco a poco, canasta a canasta, Drazen fue reduciendo la diferencia.

 A falta de 1:45 para el final del partido, Petrovic ya llevaba 38 puntos y el Sibenka ya había conseguido ponerse por delante en el marcador (79-78).

 En el siguiente ataque, el Bosna ataca pero pierde el balón, cometiendo falta. Los dos tiros libres dan una ventaja de 81-78 al equipo de Sibenik que parece decidir el partido a falta de poco más de un minuto.
 Pero dos canastas de los de Sarajevo y un fallo en suspensión de Petrovic vuelven a poner al Bosna por delante (81-82) a falta de 25 segundos.

 Nadie dudaba sobre quién se jugaría la última bola. Y así fue. Tras unos segundos moviendo el balón, éste llegó a las manos de Drazen en la parte derecha del ataque del Sibenka.
 Petrovic se elevó... pero falló el lanzamiento. Sin embargo, el Bosna cometió personal a falta de 2 segundos. Aun quedaba una oportunidad.

 El equipo local sacaba de banda. El balón llegó a Petrovic que, tras pivotar se levantó desde 5 metros y volvió a fallar el lanzamiento definitivo.
 Pero cuando los jugadores del Bosna comenzaban a celebrar el título, el árbitro Matijevic señaló una más que dudosa falta de Sabit Hadzic sobre Petrovic. El banquillo del Bosna invadió la cancha protestando acaloradamente y Pesic fue expulsado. Pero la decisión no varió.





 Durante el larguísimo tiempo muerto, el entrenador Djurovic le pidió a Drazen que fallase el segundo tiro y así ir a la prórroga, donde seguramente ganarían con facilidad, pues intuía que se iban a producir problemas. Pero aquello era impensable para Petrovic. Era un ganador y nunca tiraría a fallar.

 El partido se retomó. Drazen fue a la linea de tiros libres y esta vez no falló. Sumó dos puntos para irse a los 40 y dar la victoria y el campeonato a su equipo por 83-82.

 La ciudad de Sibenik lo celebró toda la noche.

 Pero toda la alegría se tornaría tristeza a la mañana siguiente, cuando el mítico periodista yugoslavo, ahora jefe de prensa de la Euroliga, Vladimir Stankovic, llamó a la casa de los Petrovic para comunicarles la noticia: el órgano ejecutivo de la Federación Yugoslava había decidido que, debido al error arbitral, el partido se tenía que repetir una semana después en la ciudad neutral de Novi Sad.

 "Yo no voy a ir a Novi Sad y creo que tampoco el resto del equipo. Somos los campeones y nadie nos quitará el título", fue la inmediata respuesta del jugador.

 Y así fue. Una semana después, en la ciudad de Novi Sad, donde debía disputarse el polémico partido, el equipo croata no apareció. Si lo hizo el equipo bosnio, el cual, tras realizar una rueda de calentamiento y realizar el salto inicial sin rival, fue proclamado campeón de la 'Prva Liga'.

 Años más tarde, Stankovic reflexionaba: "la falta sobre Petrovic no fue tal, pero eso es absolutamente irrelevante; la anulación de oficio de un partido fue un precedente peligrosísimo con consecuencias políticas en un país tan fragil como Yugoslavia, en la que tres años después de la muerte de Tito estaba naciendo el virus del nacionalismo".


 Desde Zagreb se formuló la tesis de que el título fue regalado al Bosna para promocionar la ciudad de Sarajevo, que organizaría los Juegos de Invierno en 1984. 




jueves, 8 de marzo de 2012

El día que Korac anotó 99 puntos

 Estos días hemos leído mucho sobre el 50 aniversario de uno de los grandes momentos en la historia de la NBA, el día que Wilt Chamberlain anotó 100 puntos.
 Es una de las grandes historias de la liga americana y una de las más recordadas.
 Por ello, hoy queremos recordar otra gesta similar y cercana en el tiempo a la de Chamberlain. El día que Korac anotó 99 puntos.

 Si preguntas a los aficionados al baloncesto por Korac, la mayoría citará la desaparecida Copa Korac, pero pocos recordarán la figura de Radivoj Korac, una de las grandes figuras del baloncesto europeo de los 60 y estrella de la selección yugoslava que comenzaba a ascender a la cima del basket mundial.

 "Zucko" (rubio) Korac, llegó al baloncesto casi de casualidad, ya que era un gran saltador de altura que llegó a saltar 1'99 metros. Pero un día de entrenamiento del frío invierno yugoslavo, su entrenador le invitó a entrar en el pabellón y jugar un poco al baloncesto, para resguardarse del frío. Y Zucko comenzó a coger el gusto al baloncesto.

 Con 16 años y cumpliendo servicio militar, Bora Stankovic, entrenador del OKK de Belgrado y uno de los nombres más importantes en la historia del baloncesto yugoslavo, le vio durante una exhibición anotadora, dejando incluso en evidencia a varios jugadores profesionales.
 Ante tal exhibición, Stankovic no dudó en mover cielo y tierra para conseguir que el gobierno dejase a Korac sin realizar el final de su servicio militar e incorporarlo al equipo de Belgrado.

 En su primer partido como profesional, con 17 años, Korac anotó 22 puntos.

 El serbio desarrolló un gran físico que le permitió jugar de ala-pivot, pero su velocidad y su capacidad anotadora le permitía también jugar de alero abierto. Pero lo que realmente destacaban eran su mates, poco frecuentes en la época, que realizaba con gran facilidad a pesar de sus escasos 1'96.
 También era conocido por su gran efectividad lanzando tiros libres "a cuchara".


 Jugó en el OKK de Belgrado durante diez temporadas, siempre con Stankovic de entrenador. Consiguió proclamarse campeón de liga cuatro veces (1958, 60, 63 y 64), campeón de copa dos veces (1960 y 61) y siete veces máximo anotador de la liga (1957, 58, 60, 62, 63, 64 y 65).
 Cuando la liga yugoslava llegó a su fin, Korac figuraba como segundo máximo anotador de la historia de la liga con 5.281 puntos, solo por detrás de Dragan Kikanovic, y en primer lugar en puntos anotados por partido con 31'2.

 Pero su gran momento llegó en la Copa de Europa de la temporada 1964-65.
 Su equipo se enfrentaba en eliminatoria a doble partido con el equipo sueco del Alvik B.B.K.

 En el partido de ida en Estocolmo, el equipo local se impuso claramente, al ganar por una diferencia de 46 puntos, dejando la eliminatoria prácticamente sentenciada. Además, la puntuación combinada de 226 puntos, por aquel entonces suponía un récord en la competición.

 Poca esperanza había para el equipo yugoslavo, pero en el partido de vuelta jugado en Belgrado, apareció Korac para dar la vuelta a la situación.
 Zucko sacó todo su repertorio y realizó un partido de leyenda.
 Al descanso, el equipo serbio ya había anotado 95 puntos. Al final del partido, el OKK había dado la vuelta ampliamente a la eliminatoria ganando por 155-57. Los 155 puntos del equipo de Korac significaban también un récord en posesión del Amberes hasta ese momento.
 Korac se fue hasta los ¡99 puntos! Lo curioso del encuentro es que nadie se dio cuenta del registro de Zucko hasta que acabó el partido, por lo que el jugador estuvo los últimos minutos sentado en el banquillo, quedándose a tan solo un punto de la marca conseguida por Chamberlain unos años antes.


 Con la selección de Yugoslavia jugó 157 partidos, anotando una media de 20'8 puntos por partido y fue uno de los artífices que lograron el ascenso de la selección 'plavi' de una selección marginal a la élite del basket mundial.

 Era parte del equipo que logró la primera medalla de la historia de su selección, con la plata en el europeo de Belgrado del 61. A esta le siguieron un bronce y una plata en los europeos de Polonia '63 y Moscú '65, dos platas en los mundiales de Brasil '63 y Uruguay '67 y, la primera medalla olímpica del baloncesto yugoslavo, en Mexico '68, donde además se proclamó máximo anotador del torneo.

 Antes del Mundobasket de Ljubljana, anunció que una vez concluido el torneo no volvería a vestir la camiseta de la selección. Sin embargo, el 2 de junio de 1969, volviendo de un amistoso de la selección en Sarajevo, fallecía en un accidente de tráfico con 30 años.

 Todo Yugoslavia quedó conmocionada con su muerte. Se decretaron tres días de luto y Korac fue el primer deportista en ser enterrado en el área de personalidades del cementerio de Belgrado. Incluso el New York Post le dedicó unas líneas, denominándolo el Jerry West comunista.

 Pero el mayor homenaje se lo dedicaron sus compañeros de selección cuando, un año más tarde, lograban el primer oro de la historia del baloncesto yugoslavo.

 Dos años más tarde, la FIBA decidió crear un torneo que fuese el equivalente a la Copa de la UEFA del fútbol. Unánimemente, se decidió poner al torneo el nombre de Copa Korac, en homenaje a Zucko.

 En la temporada 2001-2002, debido al distanciamiento entre FIBA y ULEB, la competición dejó de celebrarse. Dos años después, la Federación Yugoslava de Baloncesto decidió renombrar su torneo de copa, que pasó a denominarse Copa Radivoj Korac.

lunes, 31 de octubre de 2011

El día que se instauró la regla de los 24 segundos

 Desde que, allá por 1891, James Naismith inventara el baloncesto, éste ha destacado por su dinamismo. Sus normas han ido cambiando, adaptándose a las nuevas situaciones en beneficio siempre del espectáculo.

 Muchos de estos casos venían dados por la manifiesta superioridad de algunos jugadores. Así por ejemplo, en los primeros años de vida de la NBA, el insultante dominio de George Mikan, primera superestrella de la liga, provocó que la zona de 3 segundos se ampliara de los 1'8 metros (6 pies), a los 3'6 (12 pies) en la temporada 51-52. Años después, otra leyenda, Wilt Chamberlain, hizo que la linea llegase hasta los 4'9 metros (16 pies).
 Chamberlein, además, provocó varios cambios también en los lanzamientos de tiro libre. Debido a su pobre porcentaje en estos lanzamientos, el pivot buscaba lagunas en el reglamento que poder explotar, como lanzar a fallar para coger su propio rebote y anotar de dos, o, incluso, coger carrerilla para saltar desde la linea de tiro libre y tener un tiro más cercano y fácil. Por supuesto, el reglamento cambió para evitar estas situaciones.
 Puede que el más conocido de estos cambios de reglas sea la 'norma Alcindor', la cual prohibió machacar en el baloncesto universitario americano de 1967 a 1976, debido al enorme dominio de Kareem Abdul-Jabbar (por aquel entonces Lew Alcindor) en la liga.


 Así, en los comienzos de las ligas profesionales, primero NBL y más tarde NBA, la tónica de los partidos solía ser muy aburrida: un equipo se dedicaba a conseguir una ventaja en el marcador para luego, a base de mantener el balón por tiempo indeterminado, dormir el partido para no poner en riesgo dicha ventaja. Los partidos acababan con marcadores muy bajos y, si el equipo que iba ganando tenía un base habilidoso, el partido se convertía en una sucesión de faltas a ese jugador para intentar pararlo, con la consiguiente merma de jugadores del equipo rival. Soporífero.

 En 1950, los Fort Wayne Pistons se enfrentaban a los Minneapolis Lakers. Se anotaron únicamente 8 canastas en juego, para un resultado de 19-18.

 Durante esos años apareció en la liga Bob Cousy, un base genial que llevó a su equipo, los Boston Celtics, a dominar la liga en los próximos años. Para la historia quedan esos vídeos de Cousy en los que aparece driblando a todo aquel que le saliera al paso.


 La llegada de Cousy a la liga no hizo más que empeorar la situación.
 En los Play-offs de 1953, los Boston Celtics y los Syracuse Nationals se enfrentaban en semifinales de conferencia. Los Celtics mandaban 1-0 en la serie y el segundo partido se convirtió en uno de los más recordados de la historia.
 El técnico de Boston, Red Auerbach, ordenó guardar el balón en manos de Cousy, y Syracuse solo podía frenarlo a base de faltas. El partido se convirtió en un concurso de tiros libres y Bob Cousy acabó yéndose a la línea de tiros libres 32 veces, record de los Play-offs, anotando 30.
 Los Celtics ganaron el partido por 111-105 tras 4 prorrogas. Se pitaron 106 faltas que se tradujeron en 128 tiros libres.


 Al año siguiente se jugó un partido entre Syracuse Nationals y New York Knicks que finalizó con 75-69, de los que 75-34 de ellos fueron desde la linea de personal. Es decir, que los Nationals anotaron todos sus puntos desde el tiro libre.




 Todo el mundo estaba de acuerdo en que se necesitaba un cambio si no se quería dejar morir el baloncesto.
 Los propietarios de la NBA, encabezados por Danny Biasone, propietario de los Nationals, se reunieron para encontrar una solución.
 En beisbol hay tres outs para anotar y en el futbol americano, si no avanzas 10 yardas en 4 intentos, el balón cambia de dueño. El baloncesto también necesitaba un elemento que favoreciera el juego de ataque.


 La idea fue marcar un número de posesiones similares para cada uno de los equipos, que se estableció en 60. Las 120 posesiones totales, divididas entre los 2880 segundos que dura un partido, establecía un total de 24 segundos por posesión.


 En la temporada 54-55 se instauró el reloj de 24 segundos de posesión. En esa misma temporada, el promedio anotador subió de 79'5 puntos por partido hasta 93'1 y, cuatro años después, a 107. Desde el primer año, los Celtics pasaron la barrera de los 100 puntos por partido. Tres años después, todos los equipos de la liga lo habían hecho.




 En Europa, aun tardo unos años en adoptarse la norma, pero hubo un momento clave en el que se hizo inevitable.
 En la última jornada de la primera fase del Eurobasket de Moscú'53, Yugoslavia, aun lejos de la élite pero ya en claro ascenso, necesitaba vencer a Israel (su primera presencia en la competición, apenas cinco años después de su creación como estado), para acceder a la siguiente fase.

 El partido fue muy intenso e igualado. Tanto es así, que se llegó al final de los 40 minutos con empate a 55.
 Al comenzar la prorroga, los yugoslavos se hacían con el balón en el salto inicial. El técnico Nebojsa Popovic tenía muy clara la estrategia. El equipo balcánico retenía el balón durante más de 4 minutos y, a falta de unos segundos para acabar el periodo, lanzaban a canasta... fallando y provocando una nueva prorroga.
 La situación se repitió dos veces más, hasta que al final de la cuarta prorroga, un palmeo de Marjanovic firmaba el 57-55. Habían conseguido un parcial de 2-0 en cuatro prorrogas jugadas.

 Por si fuera poco, unos días después, en un partido URSS-Hungría, los soviéticos, una vez alcanzada una renta de 4 puntos, optó por una táctica similar a la de los Yugoslavos. Se llegó a la situación de ver a varios jugadores húngaros sentados en el suelo ante el lógico cabreo de los más de 30.000 espectadores... y del comisionado de la FIBA, Mr. William Jones, que se prometió a sí mismo acabar con esta situación.


 Se instauraría también la norma, aunque con un límite de 30 segundos, en lugar de los 24 de los americanos. En el año 2000 se pasaría tambien a los 24 segundos.