martes, 8 de mayo de 2012

El día que Petrovic perdió una final que ya había ganado

 En 1965 se creó en la extinta Yugoslavia la competición nacional de baloncesto, la 'Prva Liga', conformada por doce equipos que se enfrentaban entre sí en dos vueltas.
 Ningún equipo consiguió dominar la liga en los primeros años, sucediéndose hasta siete campeones durante los años 70, liderados por las distintas estrellas de la selección 'plavi'. El Zadar de Cosic, la Jugoplastika de Jerkov, el Partizan de Kikanovic y Dalipagic, el Estrella Roja de Slavnic, el Bosna de Delibasic...

 En 1982 se introdujo en la liga el sistema de playoff y la Cibona de Zagreb de Cosic se impuso al Partizan de Belgrado de Dalipagic y Slavnic, consiguiendo así su primera 'Prva Liga'.

 Al año siguiente, las grandes estrellas de la liga y la selección emigraron, la mayoría a la liga italiana, menos Delibasic que acabó en el Real Madrid. Pero una nueva generación, liderada por un joven de 18 años, llamado Drazen Petrovic, llegaba empujando fuerte.

 El Sibenka de Sibenik, a pesar de no partir como favoritos (pese a haber llegado a la final de la Korac el año anterior, perdiendo ante el Limoges), se proclamó campeón de la temporada regular, entrenados por Vlado Djurovic y liderados por el propio Petrovic. Pasaron de no llegar al 50% de victorias el año anterior a una marca de 16-6.
 Tras ellos, y a una sola victoria de distancia, Partizan y Bosna empataban en la segunda posición.
 Dusko Ivanovic, del Buducnost, acababa como máximo anotador de la competición con 26'1 ppp.

 El equipo de Sibenik tuvo que sufrir en los playoffs, llegando al último partido tanto en la serie de cuartos de final frente a la Jugoplastika como en semifinales frente al Estrella Roja.


 En la final les esperaba el Bosna de Sarajevo, quienes se habían desecho del Zadar en cuartos y del Partizan en semifinales.
 El Bosna contaba con Svetislav Pesic, en su primer año como entrenador, en el banquillo, y, en la cancha, el mismo bloque que se había proclamado campeón de Europa cuatro años antes, a excepción de Mirza Delibasic.

 En la gran final, cada equipo logró la victoria en el primer partido en su cancha, por lo que todo se decidiría en un partido final en el pabellón Baldekino de Sibenka. Iba a ser la final más recordada y polémica de la historia de la 'Prva Liga'.

 El partido comenzó muy favorable para el equipo de Sarajevo, llegando a ganar hasta por 19 puntos, pero  Petrovic, a pesar de su juventud, no iba a permitir una derrota tan fácil sin luchar.
 Poco a poco, canasta a canasta, Drazen fue reduciendo la diferencia.

 A falta de 1:45 para el final del partido, Petrovic ya llevaba 38 puntos y el Sibenka ya había conseguido ponerse por delante en el marcador (79-78).

 En el siguiente ataque, el Bosna ataca pero pierde el balón, cometiendo falta. Los dos tiros libres dan una ventaja de 81-78 al equipo de Sibenik que parece decidir el partido a falta de poco más de un minuto.
 Pero dos canastas de los de Sarajevo y un fallo en suspensión de Petrovic vuelven a poner al Bosna por delante (81-82) a falta de 25 segundos.

 Nadie dudaba sobre quién se jugaría la última bola. Y así fue. Tras unos segundos moviendo el balón, éste llegó a las manos de Drazen en la parte derecha del ataque del Sibenka.
 Petrovic se elevó... pero falló el lanzamiento. Sin embargo, el Bosna cometió personal a falta de 2 segundos. Aun quedaba una oportunidad.

 El equipo local sacaba de banda. El balón llegó a Petrovic que, tras pivotar se levantó desde 5 metros y volvió a fallar el lanzamiento definitivo.
 Pero cuando los jugadores del Bosna comenzaban a celebrar el título, el árbitro Matijevic señaló una más que dudosa falta de Sabit Hadzic sobre Petrovic. El banquillo del Bosna invadió la cancha protestando acaloradamente y Pesic fue expulsado. Pero la decisión no varió.





 Durante el larguísimo tiempo muerto, el entrenador Djurovic le pidió a Drazen que fallase el segundo tiro y así ir a la prórroga, donde seguramente ganarían con facilidad, pues intuía que se iban a producir problemas. Pero aquello era impensable para Petrovic. Era un ganador y nunca tiraría a fallar.

 El partido se retomó. Drazen fue a la linea de tiros libres y esta vez no falló. Sumó dos puntos para irse a los 40 y dar la victoria y el campeonato a su equipo por 83-82.

 La ciudad de Sibenik lo celebró toda la noche.

 Pero toda la alegría se tornaría tristeza a la mañana siguiente, cuando el mítico periodista yugoslavo, ahora jefe de prensa de la Euroliga, Vladimir Stankovic, llamó a la casa de los Petrovic para comunicarles la noticia: el órgano ejecutivo de la Federación Yugoslava había decidido que, debido al error arbitral, el partido se tenía que repetir una semana después en la ciudad neutral de Novi Sad.

 "Yo no voy a ir a Novi Sad y creo que tampoco el resto del equipo. Somos los campeones y nadie nos quitará el título", fue la inmediata respuesta del jugador.

 Y así fue. Una semana después, en la ciudad de Novi Sad, donde debía disputarse el polémico partido, el equipo croata no apareció. Si lo hizo el equipo bosnio, el cual, tras realizar una rueda de calentamiento y realizar el salto inicial sin rival, fue proclamado campeón de la 'Prva Liga'.

 Años más tarde, Stankovic reflexionaba: "la falta sobre Petrovic no fue tal, pero eso es absolutamente irrelevante; la anulación de oficio de un partido fue un precedente peligrosísimo con consecuencias políticas en un país tan fragil como Yugoslavia, en la que tres años después de la muerte de Tito estaba naciendo el virus del nacionalismo".


 Desde Zagreb se formuló la tesis de que el título fue regalado al Bosna para promocionar la ciudad de Sarajevo, que organizaría los Juegos de Invierno en 1984. 




jueves, 8 de marzo de 2012

El día que Korac anotó 99 puntos

 Estos días hemos leído mucho sobre el 50 aniversario de uno de los grandes momentos en la historia de la NBA, el día que Wilt Chamberlain anotó 100 puntos.
 Es una de las grandes historias de la liga americana y una de las más recordadas.
 Por ello, hoy queremos recordar otra gesta similar y cercana en el tiempo a la de Chamberlain. El día que Korac anotó 99 puntos.

 Si preguntas a los aficionados al baloncesto por Korac, la mayoría citará la desaparecida Copa Korac, pero pocos recordarán la figura de Radivoj Korac, una de las grandes figuras del baloncesto europeo de los 60 y estrella de la selección yugoslava que comenzaba a ascender a la cima del basket mundial.

 "Zucko" (rubio) Korac, llegó al baloncesto casi de casualidad, ya que era un gran saltador de altura que llegó a saltar 1'99 metros. Pero un día de entrenamiento del frío invierno yugoslavo, su entrenador le invitó a entrar en el pabellón y jugar un poco al baloncesto, para resguardarse del frío. Y Zucko comenzó a coger el gusto al baloncesto.

 Con 16 años y cumpliendo servicio militar, Bora Stankovic, entrenador del OKK de Belgrado y uno de los nombres más importantes en la historia del baloncesto yugoslavo, le vio durante una exhibición anotadora, dejando incluso en evidencia a varios jugadores profesionales.
 Ante tal exhibición, Stankovic no dudó en mover cielo y tierra para conseguir que el gobierno dejase a Korac sin realizar el final de su servicio militar e incorporarlo al equipo de Belgrado.

 En su primer partido como profesional, con 17 años, Korac anotó 22 puntos.

 El serbio desarrolló un gran físico que le permitió jugar de ala-pivot, pero su velocidad y su capacidad anotadora le permitía también jugar de alero abierto. Pero lo que realmente destacaban eran su mates, poco frecuentes en la época, que realizaba con gran facilidad a pesar de sus escasos 1'96.
 También era conocido por su gran efectividad lanzando tiros libres "a cuchara".


 Jugó en el OKK de Belgrado durante diez temporadas, siempre con Stankovic de entrenador. Consiguió proclamarse campeón de liga cuatro veces (1958, 60, 63 y 64), campeón de copa dos veces (1960 y 61) y siete veces máximo anotador de la liga (1957, 58, 60, 62, 63, 64 y 65).
 Cuando la liga yugoslava llegó a su fin, Korac figuraba como segundo máximo anotador de la historia de la liga con 5.281 puntos, solo por detrás de Dragan Kikanovic, y en primer lugar en puntos anotados por partido con 31'2.

 Pero su gran momento llegó en la Copa de Europa de la temporada 1964-65.
 Su equipo se enfrentaba en eliminatoria a doble partido con el equipo sueco del Alvik B.B.K.

 En el partido de ida en Estocolmo, el equipo local se impuso claramente, al ganar por una diferencia de 46 puntos, dejando la eliminatoria prácticamente sentenciada. Además, la puntuación combinada de 226 puntos, por aquel entonces suponía un récord en la competición.

 Poca esperanza había para el equipo yugoslavo, pero en el partido de vuelta jugado en Belgrado, apareció Korac para dar la vuelta a la situación.
 Zucko sacó todo su repertorio y realizó un partido de leyenda.
 Al descanso, el equipo serbio ya había anotado 95 puntos. Al final del partido, el OKK había dado la vuelta ampliamente a la eliminatoria ganando por 155-57. Los 155 puntos del equipo de Korac significaban también un récord en posesión del Amberes hasta ese momento.
 Korac se fue hasta los ¡99 puntos! Lo curioso del encuentro es que nadie se dio cuenta del registro de Zucko hasta que acabó el partido, por lo que el jugador estuvo los últimos minutos sentado en el banquillo, quedándose a tan solo un punto de la marca conseguida por Chamberlain unos años antes.


 Con la selección de Yugoslavia jugó 157 partidos, anotando una media de 20'8 puntos por partido y fue uno de los artífices que lograron el ascenso de la selección 'plavi' de una selección marginal a la élite del basket mundial.

 Era parte del equipo que logró la primera medalla de la historia de su selección, con la plata en el europeo de Belgrado del 61. A esta le siguieron un bronce y una plata en los europeos de Polonia '63 y Moscú '65, dos platas en los mundiales de Brasil '63 y Uruguay '67 y, la primera medalla olímpica del baloncesto yugoslavo, en Mexico '68, donde además se proclamó máximo anotador del torneo.

 Antes del Mundobasket de Ljubljana, anunció que una vez concluido el torneo no volvería a vestir la camiseta de la selección. Sin embargo, el 2 de junio de 1969, volviendo de un amistoso de la selección en Sarajevo, fallecía en un accidente de tráfico con 30 años.

 Todo Yugoslavia quedó conmocionada con su muerte. Se decretaron tres días de luto y Korac fue el primer deportista en ser enterrado en el área de personalidades del cementerio de Belgrado. Incluso el New York Post le dedicó unas líneas, denominándolo el Jerry West comunista.

 Pero el mayor homenaje se lo dedicaron sus compañeros de selección cuando, un año más tarde, lograban el primer oro de la historia del baloncesto yugoslavo.

 Dos años más tarde, la FIBA decidió crear un torneo que fuese el equivalente a la Copa de la UEFA del fútbol. Unánimemente, se decidió poner al torneo el nombre de Copa Korac, en homenaje a Zucko.

 En la temporada 2001-2002, debido al distanciamiento entre FIBA y ULEB, la competición dejó de celebrarse. Dos años después, la Federación Yugoslava de Baloncesto decidió renombrar su torneo de copa, que pasó a denominarse Copa Radivoj Korac.

martes, 31 de enero de 2012

El día que USA se negó a recoger su medalla

 Los Juegos Olímpicos de Munich '72 nos dejaron grandes nombres para la historia como el de Mark Spitz, ganador de siete medallas de oro. Tambien momentos tristes, con un atentado a cargo de terroristas palestinos que acabó con once integrantes de la delegación de Israel, entre atletas, dirigentes y entrenadores, muertos.
  Pero sobretodo serán recordados como los Juegos Olímpicos que enfretaron a las dos grandes potencias mundiales, enzarzadas a su vez en la denominada 'Guerra Fría'. Estados Unidos y la URSS. Y un momento por encima de todos. El momento del enfrentamiento directo en la final de baloncesto.

 Desde que el baloncesto se convirtiera en deporte olímpico en 1936 en Berlín, la selección de Estados Unidos se había mantenido imbatida, logrando la victoria en los 63 partidos disputados hasta el momento. Y todo ello contando siempre con jugadores universitarios.

 Contaban con Henry Iba en el banquillo, un entrenador defensivo que ya había dirigido a la selección en las dos olimpiadas anteriores, logrando el oro en ambas. Tambien contaba con un gran equipo, a pesar de la renuncia del mejor jugador universitario del país, Bill Walton.

 Por su parte el equipo de la Unión Soviética dominaba claramente en Europa, pero tenía su asignatura pendiente en los Juegos Olímpicos, habiendo perdido ante su gran rival, los Estados Unidos, en cuatro ocasiones. Pero esta vez llegaban con un gran equipo, con Sergei Belov, conocido como el Jerry West soviético y primer jugador no estadounidense incluido en el 'Hall of Fame'. Además contaban con Alexandre Belov, Kovalenko y Edeshko, y entrenados por Vladimir Kondraskin.
 Era un equipo que había disputado más de 400 partidos juntos, por apenas 12, entre clasificación y exibición de los americanos.

 Ambos equipos, como se esperaba, llegaron a la final del torneo sin perder un solo partido. Incluso, en semifinales, vencieron con suficiencia a Italia por 87-61 los americanos y a Cuba por 25 puntos los soviéticos.

 Llegó el gran partido y el equipo de la URSS salió mucho más enchufado a la pista, con un parcial de 7-0 inicial, liderados por Sergei Belov, que acabó el partido con 20 puntos, y llegando a conseguir ventajas de hasta 10 puntos.

 Los americanos se contagiaron del ritmo lento de su rival, mejor de lo que ellos esperaban, y se olvidaron de correr.
 Todas las miradas se posaban en el entrenador americano, Iba, al que muchos ya veían como un entrenador anticuado.

 A pesar de todo, consiguieron irse al descanso perdiendo unicamente de 5 puntos (26-21).

 El segundo tiempo comenzó igualado y, a falta de 12 minutos para el final, el equipo soviético vecía por 4 puntos.
 Pero, en ese momento, las expulsiones del mejor jugador americano, Dwight  Jones, y el ruso Edeshko, tras una disputa en un balón suelto, y la retirada del también pivot, Jim Brewer, por un golpe con la cabeza contra el suelo, cambiaron el panorama del partido.
 A falta de 10 minutos, la ventaja volvía a los 10 puntos (38-28) y la situación empezaba a ser desesperada para los americanos.

 En ese momento, Henry Iba, a la desesperada, ordenó una defensa asfixiante en toda la cancha que, sorprendentemente, comenzó a dar resultados, con un parcial de 6-0 liderado por Collins y Joyce.
  Los americanos comenzaron a recortar distancias hasta que, entrado ya el último minuto, una canasta de Jim Forbes colocaba a su equipo a 1 punto (49-48).

 Los soviéticos decidieron alargar la posesión, hasta que, a falta de 10 segundos, Tom McMillen taponó un lanzamiento de Alexandre Belov y Doug Collins interceptó un pase posterior. Collins salió disparado hacia la canasta contraria y su intento de bandeja fue cortado duramente por dos defensores soviéticos que lo lanzaron contra el soporte del tablero. El arbitro señaló tiros libres a falta de 3 segundos. Posiblemente, los 3 segundos más polémicos de la historia del baloncesto.

 Collins, afectado aun por el golpe recibido parecía que no podría lanzar, pero, con toda la presión del mundo se dispuso a lanzar. Anotó el primer lanzamiento y, cuando iba a lanzar el segundo, sonó la bocina. El entrenador ruso había pedido tiempo muerto de forma ilegal sólo para desconcentrar a Collins. A pesar de esto, el americano no falló tampoco el segundo. Era la primera vez en todo el partido que EE.UU. se ponía por delante en el marcador (49-50).


 Con 3 segundos por jugarse, el equipo de la URSS sacó de fondo con el entrenador Kondraskin protestando exigiendo el tiempo muerto que había solicitado y, tras dos de los tres segundos transcurridos, el arbitro paró el partido para conceder el tiempo muerto.
 Hay que recordar, que según las reglas FIBA de la época, no se podía pedir tiempo muerto después del segundo tiro libre. Tenía que pedirse entre el primero y el segundo o sería ilegal.

 Tras el tiempo muerto, los soviéticos volvieron a sacar de fondo. Intentaron un pase que cruzaba todo el campo y fallaron. El partido se acabó y EE.UU se proclamaba una vez más campeón olímpico.

 Sin embargo, durante el tiempo muerto, la mesa no había devuelto el reloj a los tres segundos que realmente quedaban por jugarse, habiéndose jugado únicamente 1 segundo tras la reanudación.

 De este modo, entre los botes y las celebraciones de los americanos, William Jones, secretario general de la FIBA, bajó desde su palco a la cancha para indicar con los dedos que se repusieran los tres segundos que realmente quedaban por jugarse.
 Los americanos no daban crédito y alucinaban con la cantidad de oportunidades que, según ellos, les estaban dando a los soviéticos para ganar el partido.

 Y el partido se reanudó, por tercera vez en el mismo punto, esta vez con tres segundos en el marcador.
 Edeshko saco desde el fondo y mandó un balón larguísimo a Alexandre Belov, debajo del aro contrario. Belov, que había perdido el balón clave momentos antes, cogió el balón, se deshizo de dos defensores, y anotó una bandeja sobre la bocina, que daba el partido y el campeonato al equipo de la URSS.

 Pero la polémica no acabó aquí. Los americanos pusieron una reclamación formal y esa misma noche se reunió un comité formado por cinco representantes de la FIBA, para decidir la validez del resultado final.
Los representantes de Italia y Puerto Rico votaron a favor de EE.UU., pero los de Cuba, Polonia y Hungría votaban a favor de la URSS, por lo que el resultado quedaba como estaba y los soviéticos mantenían su medalla de oro.

 Los jugadores americanos decidieron no recoger su medalla de plata, como forma de mostrar su disconformidad con lo ocurrido.
 Aun hoy, cada año el COI les manda una carta pidiéndoles que rellenen su solicitud para recoger la medalla y aun hoy, todas las medallas continúan en Suiza.


sábado, 14 de enero de 2012

Miller vs. Knicks (y IV): Los demás enfrentamientos

 En las últimas entradas hemos estado repasando los enfrentamientos entre Reggie Miller y los New York Knicks, a raiz del reportaje 'Winning Time' emitido en España por Canal +. Pero hoy, para terminal con el serial, queremos recordar esos otros enfrentamientos, que el documental no recoge, pero que también plasman la gran rivalidad que existió.

 Tras los tres años seguidos de duelos, la liga nos dio un descanso durante dos años en los que, las eliminaciones ante Orlando y Chicago respectivamente, y la no clasificación de Indiana para Play-offs respectivamente, nos privaron del duelo.

 Pero en 1998 el duelo se retomó. Aunque esta vez, quizá, llegaba más desigual que nunca. Indiana llegaba a las eliminatorias desde la tercera posición y eliminando sin problemas a Cleveland en primera ronda.
 Los Knicks, sin embargo, apenas pudieron contar en toda la temporada con su estrella Pat Ewing lesionada. A duras penas consiguieron clasificarse para Play-off como septimos clasificados y sorprendieron a todo el mundo consiguiendo eliminar a Miami en primera ronda.
 Los grandes rivales volvían a encontrarse.
 Indiana se llevó los dos primeros partidos en su casa. En el tercero, los Knicks consiguieron vencer con una gran actuación de un Ewing que había reaparecido en el segundo partido de la serie.
 Y llegó el cuarto partido, donde ambos equipos se olvidaron del planteamiento defensivo de los tres primeros, y se lanzaron al ataque.

 Nueva York estaba a punto de llevarse el partido e igualar la serie, ganando 102-99 a falta de 5 segundos, pero entonces volvió a aparecer Reggie Miller, anotando un gran triple que mandaba el partido a la prórroga, donde Indiana venció claramente por un 107-118. Miller se fue hasta los 38 puntos.

 Los Pacers ganarían también el quinto partido con 24 puntos de Miller, clasificándose para las finales de conferencia, donde nos brindarían una serie inolvidable contra los Bulls de Michael Jordan.


 En 1999, la temporada del 'lockout' con 50 partidos en temporada regular, Ewing seguía con serios problemas de lesiones, por lo que los Knicks prefirieron rejuvenecer la plantilla, cambiando a Starks y Oakley por Sprewell y Camby. A pesar de esto, solo les dio para entrar como últimos clasificados del Este en los Play-offs.
 Una vez allí, la primera ronda les volvía a enfrentar con Miami, al igual que el año anterior, pero una gran canasta de Allan Houston en los últimos segundos del quinto partido les convertía en el segundo equipo de la historia en eliminar al primer clasificado desde la octava posición.
 En segunda ronda no tuvieron problemas para barrer a Atlanta por 4-0 y llegar a las finales de conferencia, donde se jugarían el pase a las grandes finales contra los grandes enemigos de la década, los Indiana Pacers.

 Los Pacers partían la temporada, para muchos, como los grandes favoritos del Este para llegar a la final de la NBA. Y cubrieron de sobra las expectativas alcanzando la segunda posición de la conferencia, empatados a victorias con los Miami Heat.
 En Play-off, no perdieron ni un solo partido antes de llegar a la eliminatoria ante los Knicks, eliminando a Milwaukee y Philadelphia.

 En el primer partido de la serie, Nueva York dio la sorpresa al imponerse a domicilio por 90-93.
 El segundo, no fue el día de Reggie Miller. Con una lamentable serie en el tiro, con un único tiro anotado en los tres últimos cuartos para un 3 de 11 final. Pero, aun así, cuando llegó la hora de la verdad, como siempre, no le tembló el pulso.

 A falta de 2'2 segundos para el final del partido, Reggie recibió una falta de Chris Childs, anotando los dos lanzamientos y dando la victoria a su equipo por 88-86. Miller acabó el partido con 16 puntos y 9 de 12 en tiros libres. Pat Ewing tendría un último lanzamiento para empatar que fallaría. Sería su último lanzamiento de la temporada, ya que una lesión en el tendón de Aquiles le dejaba fuera de lo que quedaba de Play-offs.

 El tercer partido será recordado por todos por una jugada final, con el marcador 3 arriba para Indiana en el Garden, y un increíble triple de Larry Johnson, recibiendo ademas una controvertida falta de Antonio Davis y anotando el tiro libre adicional, consiguiendo una jugada de 4 puntos que daba el partido a Nueva York.

 Los New York Knicks acabarían llevándose la serie por 4-2, con sexto partido en el que Reggie Miller haría un 3 de 18 y 1 de 8 en triples. Un de las peores actuaciones de la carrera de Miller en Play-offs.

 Los Knicks se convertían en el primer equipo de la historia (y único hasta el momento), en jugar las finales de la NBA partiendo desde la octava posición. Allí los Spurs de Duncan y Robinson les vencerían por un claro 4-1.


 La temporada 2000, la temporada siguió una pautas casi idénticas a la anterior.
 Los Indiana Pacers lograron hacerse al fin con la primera posición del Este, al lograr 56 victorias. En primera ronda de los Play-off, volvieron a enfrentarse a los Milwaukee Bucks de Ray Allen. Esta vez no encontraron las facilidades del año anterior, llegando al quinto y definitivo encuentro, donde Reggie Miller demostró que este año si que iba en serio a por el título, consiguiendo su record personal en Play-offs (41 puntos), para ganar la serie.
 En segunda ronda, también repitieron rival, los Philadelphia 76ers, venciendo por 4-2 en la serie y clasificándose una vez más para la final de conferencia, y una vez más contra sus grandes rivales, los New York Knicks.

 El equipo de la gran manzana, este año había conseguido este año acabar entre los primeros en la liga regular (terceros del Este) y evitar a los grandes equipos en primera ronda, tocándoles jugar contra unos Toronto Raptor que jugaban por primera vez postemporada.
 Tras barrer cómodamente al equipo de Toronto, el sorteo les depararía por tercer año consecutivo a los Miami Heat, y, por tercera vez, conseguirían eliminarlos en una disputada serie a 7 partidos.

 Y ahí estaban de nuevo. Una vez más, Indiana Pacers y New York Knicks, se disputarían el pase a la gran final de la NBA.

 Los Pacers, que por primera temporada jugaban en el Conseco Fieldhouse, harían valer el factor cancha venciendo en los 2 primeros choques de la serie. Pero lo Knicks harían lo propio, empatando la serie a 2 tras los partidos en el Garden.
 Los Pacers ganaron el quinto partido jugado en Indianapolis y la serie se trasladó a Nueva York. Pero Reggie Miller no estaba dispuesto a repetir los errores de años anteriores y se preparó para un gran partido de baloncesto.

 Tras haber promediado 19'4 puntos en los cinco primeros partidos, esa noche Reggie se fue hasta los 34 puntos, con 5 de 7 desde la línea de tres puntos, anotando 17 de los 34 puntos, y 3 de 3 en triples, en el último cuarto.
 Los Indiana Pacers ganaron aquel encuentro por 80-93, y, finalmente, se clasificaron por primera vez (y hasta la fecha, única), para las finales de la NBA.
 Aquella noche fue la última de las nueve ocasiones en las que Reggie Miller anotó 30 o más puntos ante los New York Knicks en Play-off.

 Los Pacers perderían aquellas finales por 4-2 ante los Lakers de Shaq y Kobe.

 No volveríamos a ver ningún enfrentamiento más de Miller contra los Knicks en Play-offs, pero, durante ocho años, esa rivalidad nos dejó unos maravillosos momentos, que ya han pasado a la historia.

 En el último partido de Miller en el Madison Square Garden, jugado unos años más tarde en temporada regular, Reggie se fundiría en un emotivo abrazo con Spike Lee, el genial seguidor de los Knicks.