martes, 8 de mayo de 2012

El día que Petrovic perdió una final que ya había ganado

 En 1965 se creó en la extinta Yugoslavia la competición nacional de baloncesto, la 'Prva Liga', conformada por doce equipos que se enfrentaban entre sí en dos vueltas.
 Ningún equipo consiguió dominar la liga en los primeros años, sucediéndose hasta siete campeones durante los años 70, liderados por las distintas estrellas de la selección 'plavi'. El Zadar de Cosic, la Jugoplastika de Jerkov, el Partizan de Kikanovic y Dalipagic, el Estrella Roja de Slavnic, el Bosna de Delibasic...

 En 1982 se introdujo en la liga el sistema de playoff y la Cibona de Zagreb de Cosic se impuso al Partizan de Belgrado de Dalipagic y Slavnic, consiguiendo así su primera 'Prva Liga'.

 Al año siguiente, las grandes estrellas de la liga y la selección emigraron, la mayoría a la liga italiana, menos Delibasic que acabó en el Real Madrid. Pero una nueva generación, liderada por un joven de 18 años, llamado Drazen Petrovic, llegaba empujando fuerte.

 El Sibenka de Sibenik, a pesar de no partir como favoritos (pese a haber llegado a la final de la Korac el año anterior, perdiendo ante el Limoges), se proclamó campeón de la temporada regular, entrenados por Vlado Djurovic y liderados por el propio Petrovic. Pasaron de no llegar al 50% de victorias el año anterior a una marca de 16-6.
 Tras ellos, y a una sola victoria de distancia, Partizan y Bosna empataban en la segunda posición.
 Dusko Ivanovic, del Buducnost, acababa como máximo anotador de la competición con 26'1 ppp.

 El equipo de Sibenik tuvo que sufrir en los playoffs, llegando al último partido tanto en la serie de cuartos de final frente a la Jugoplastika como en semifinales frente al Estrella Roja.


 En la final les esperaba el Bosna de Sarajevo, quienes se habían desecho del Zadar en cuartos y del Partizan en semifinales.
 El Bosna contaba con Svetislav Pesic, en su primer año como entrenador, en el banquillo, y, en la cancha, el mismo bloque que se había proclamado campeón de Europa cuatro años antes, a excepción de Mirza Delibasic.

 En la gran final, cada equipo logró la victoria en el primer partido en su cancha, por lo que todo se decidiría en un partido final en el pabellón Baldekino de Sibenka. Iba a ser la final más recordada y polémica de la historia de la 'Prva Liga'.

 El partido comenzó muy favorable para el equipo de Sarajevo, llegando a ganar hasta por 19 puntos, pero  Petrovic, a pesar de su juventud, no iba a permitir una derrota tan fácil sin luchar.
 Poco a poco, canasta a canasta, Drazen fue reduciendo la diferencia.

 A falta de 1:45 para el final del partido, Petrovic ya llevaba 38 puntos y el Sibenka ya había conseguido ponerse por delante en el marcador (79-78).

 En el siguiente ataque, el Bosna ataca pero pierde el balón, cometiendo falta. Los dos tiros libres dan una ventaja de 81-78 al equipo de Sibenik que parece decidir el partido a falta de poco más de un minuto.
 Pero dos canastas de los de Sarajevo y un fallo en suspensión de Petrovic vuelven a poner al Bosna por delante (81-82) a falta de 25 segundos.

 Nadie dudaba sobre quién se jugaría la última bola. Y así fue. Tras unos segundos moviendo el balón, éste llegó a las manos de Drazen en la parte derecha del ataque del Sibenka.
 Petrovic se elevó... pero falló el lanzamiento. Sin embargo, el Bosna cometió personal a falta de 2 segundos. Aun quedaba una oportunidad.

 El equipo local sacaba de banda. El balón llegó a Petrovic que, tras pivotar se levantó desde 5 metros y volvió a fallar el lanzamiento definitivo.
 Pero cuando los jugadores del Bosna comenzaban a celebrar el título, el árbitro Matijevic señaló una más que dudosa falta de Sabit Hadzic sobre Petrovic. El banquillo del Bosna invadió la cancha protestando acaloradamente y Pesic fue expulsado. Pero la decisión no varió.





 Durante el larguísimo tiempo muerto, el entrenador Djurovic le pidió a Drazen que fallase el segundo tiro y así ir a la prórroga, donde seguramente ganarían con facilidad, pues intuía que se iban a producir problemas. Pero aquello era impensable para Petrovic. Era un ganador y nunca tiraría a fallar.

 El partido se retomó. Drazen fue a la linea de tiros libres y esta vez no falló. Sumó dos puntos para irse a los 40 y dar la victoria y el campeonato a su equipo por 83-82.

 La ciudad de Sibenik lo celebró toda la noche.

 Pero toda la alegría se tornaría tristeza a la mañana siguiente, cuando el mítico periodista yugoslavo, ahora jefe de prensa de la Euroliga, Vladimir Stankovic, llamó a la casa de los Petrovic para comunicarles la noticia: el órgano ejecutivo de la Federación Yugoslava había decidido que, debido al error arbitral, el partido se tenía que repetir una semana después en la ciudad neutral de Novi Sad.

 "Yo no voy a ir a Novi Sad y creo que tampoco el resto del equipo. Somos los campeones y nadie nos quitará el título", fue la inmediata respuesta del jugador.

 Y así fue. Una semana después, en la ciudad de Novi Sad, donde debía disputarse el polémico partido, el equipo croata no apareció. Si lo hizo el equipo bosnio, el cual, tras realizar una rueda de calentamiento y realizar el salto inicial sin rival, fue proclamado campeón de la 'Prva Liga'.

 Años más tarde, Stankovic reflexionaba: "la falta sobre Petrovic no fue tal, pero eso es absolutamente irrelevante; la anulación de oficio de un partido fue un precedente peligrosísimo con consecuencias políticas en un país tan fragil como Yugoslavia, en la que tres años después de la muerte de Tito estaba naciendo el virus del nacionalismo".


 Desde Zagreb se formuló la tesis de que el título fue regalado al Bosna para promocionar la ciudad de Sarajevo, que organizaría los Juegos de Invierno en 1984. 




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